Conexión Cuántica

¿Cómo comencé a facilitar procesos de conexión cuántica con el Ser?


 


–       ¿Quién eres? Preguntaba a unos seres que aparecían en mi habitación cuando tenía la edad de 3 o 4 añitos.

–         La pregunta más importante no es quién somos nosotras, sino ¿quién eres tú?

Y es ahí donde comienza toda mi andadura por este mundo, por la búsqueda de quién soy y para que estaba aquí.

Desde bien pequeña ya veía y caminaba por un mundo insólito a ojos de los demás. Para mí visitar otros lugares mientras dormía, saber qué iba a suceder mañana o tener visita de seres de otra dimensión en casa, era algo normal.

Toda mi vida fue un camino bastante difícil y lleno de incomprensión, ya que no lograba entender muchos procesos por los que pasaba. Llegaban a mí situaciones y personas muy extrañas; desde juegos de ouija, tarot, experiencias paranormales, personas que relataban historias incomprensibles para la ciencia… me fascinaba pero a la vez sentía miedo.

Con 14 años conocí una señora llamada Laura. Era vidente y curandera. Yo acompañaba a un familiar a su consulta porque era amiga de nuestra familia. Nada más verme  me dijo que no era casualidad que me llamase como ella. Por aquel entonces no comprendía el mensaje que quería darme. Tuvo que pasar 11 años para comprender a que se refería. Ella me demostró que tener un don podía ser la herramienta más bonita si sabía usarse para un bien común.

Más tarde perdí mi visión física de otras dimensiones y en ello empleé parte de mi tiempo. Busqué y busqué la forma de recuperar esa visión. Leí libros, videos, realicé cursos, pero seguía sin comprender donde había quedado aquel don tan valioso.

Hasta que a los 25 años, una noche meditando, pude ver con visión interna que había tres seres acompañándome. Después de eso, todo cambió. Comencé a practicar y ampliar esa visión y mi consciencia. Nada desaparece, sólo se transforma.

Conforme iba creciendo, iba llegando obstáculos cada vez más altos. Sin esos obstáculos no sería lo que soy ahora ni hubiera aprendido todo lo que sé. Así que agradezco enormemente todo lo que se interpuso por delante.

Conocí a mucha gente por el camino que recorrí, y hacía mis sesiones como médium y vidente. Pero sentía un estancamiento profundo en cada cosa que hacía. Sentía que a pesar de la “ayuda” que creía estar dando a los demás, no era suficiente. Siempre llegaban las mismas personas, el mismo perfil y no encontraba crecimiento en todo ello. Me daba cuenta que la gente en vez de buscar en sí misma respuestas y salir de la zona de confort, esperaban que alguien externo, le diera la solución a sus situaciones. El problema de esto es que volvía a repetirse esa situación. Ambos estábamos estancados y sin salir de ese círculo. Por tanto, cuando fui consciente de todo ello quise salir de ahí y buscar otra herramienta en la que fuese la persona la que se trabajase a sí misma.

Un día la compañera de camino que tenía por entonces, seguía toda la temática de la que hablaba Claudia Gonzalez de Vicenzo. Un día publiqué una foto de un péndulo de rudraksha que me había comprado y esta chica la compartió en su facebook. Cuando vió que Claudia le dio al “me gusta” se entusiasmó tanto que no comprendí por qué hacía tanto alboroto. Es entonces cuando me comenzó a hablar de Claudia y sus publicaciones en su web y youtube. Quise saber más y es ahí donde empezaba un viaje de autodescubrimiento, de nueva información, nuevas experiencias y nuevos compañeros de camino.

Llevaba un tiempo siguiendo sus programas y un día escuchando el programa de radio explicó que no iba a realizar el taller de facilitación con el método de forma presencial como había estado haciendo hasta 2015. Iba a impartirlo de forma online a través de su campus. Ahí vi la oportunidad de aprender una herramienta de la cual tenía poca idea en qué consistía y para qué iba a servirme. Pero sentía que era el siguiente paso que debía dar.

Comencé el taller el 28 de Mayo y el dia 1 de Junio terminé la parte teórica. No podía dejar de leer! Me resultaba tan interesante toda la información que había que cuanto más leía, más quería saber!

Después de eso, comencé mis prácticas a un ritmo frenético! Había días que tenía incluso 2 conexiones diarias. Y en menos de un mes, terminé con mis prácticas.

Cada conexión que facilitaba, era una experiencia mágica, conmovedora, emotiva y con un movimiento energético tan grande que pareciera flotar en una nube. Sensaciones inexplicables y diferentes a lo que había conocido hasta el momento.

Lo más fascinante de todo era que a medida que iba facilitando conexiones, iba llegando un perfil distinto de persona, una historia de vida en la que en diversos puntos los asociaba a mi experiencia. Comencé a ser más consciente de la importancia de esta herramienta. A acompañar y vivir juntos una aventura, porque de alguna forma, ahí estaba presenciando todo lo que iba aconteciendo a este Ser que decidía experimentar y despejar todas las dudas de las que nunca obtuvo respuesta. Ese compartir tan inmenso en el que pareciéramos un Todo con el Universo, en el cual cada emoción que viven, la vivo como si formase parte de mí; si sanan, sano; si comprenden, comprendo! Porque ahí está ese SOMOS! Con cada experiencia, voy subiendo un peldaño más en mi crecimiento personal. Cuando llegan varias personas con un mismo hilo conductor, un mismo tipo de conflicto, situación, es porque algo no integré en mí y hace que vuelva a ver con más detalle dónde está el mensaje que debo ver. Conforme integro y supero mis propios bloqueos y procesos, van llegando diferentes perfiles de personas, con diferentes energías. De cada conexión aprendo porque sé ver lo que el otro refleja de mí en ese momento.

Así al principio las conexiones eran de limpieza y contactar con seres de otras dimensiones o familiares fallecidos. Esa parte común sigue en todas las conexiones porque es la antena que soy. Más adelante llegaban semillas estelares sin información muy reveladora, pero sí con un claro mensaje para la persona y su misión de vida. Conforme iba confiando más e iba dejándome llevar, la información iba también con más fluidez, y por tanto con conexiones tan maravillosas que la persona tras terminar la conexión se quedaban mirándome con asombro sin encontrar el sentido de todo lo que había acontecido. Hoy día, siento que todo esto me está llevando a otro nivel donde la persona puede activar habilidades o dones, sanar una dolencia, e incluso en alguna conexión he podido acompañar no sólo físicamente a la persona en la conexión sino en otra dimensión.

Cada persona que viene es como un libro cerrado, donde la cubierta sólo lleva un título. No sabes lo que vas a encontrar en su interior hasta que no lo abres y descubres su esencia tan maravillosa y mágica.

Si uno quiere, puede ir más arriba y no quedarse estancado en un límite interpuesto por uno mismo.

Es por eso que ahí sigo! Creciendo, aprendiendo y disfrutando!

Si te animas a experimentar qué es una conexión cuántica, puedes contactar conmigo.