Ley de vibración

El principio o ley de vibración nos dice: “nada está inmóvil, todo se mueve”. Todo en el cosmos vibra desde el todo que es puro espíritu hasta la más tosca forma material, desde el gran universo hasta el más pequeño de los átomos, la diferencia esta dada por la rata vibratoria: cuanto más alta es la vibración, más elevada es su posición en la escala. La vida es vibración, desde lo más lejana pulsación de un quásar hasta la más leve pulsación del minúsculo insecto que despliega sus alas al nacer el día, y muere cuando cae la noche. Absolutamente todo lo que el ser humano percibe a través de sus cinco sentidos primarios son diferentes grados de vibración que se hacen palpables y visibles en el suave color de una rosa, en el rumor de la brisa, o en la apacible quietud de la piedra aparentemente estática. La ciencia actual ha comprobado que todo lo que se conoce como materia y energía, son diferentes modos de movimiento vibratorio. Que todo se manifiesta en mayor o menor grado de vibración, lo cual produce los cambios de temperatura, de calor y sonido; igualmente ha comprobado que toda partícula tiene movimiento circular al igual que los planetas y los sistemas planetarios, los cuales a su vez giran en torno de otros más grandes y así hasta el infinito. Este principio explica las diferencias existentes entre las diversas manifestaciones de la materia, de la mente y el espíritu, y nos permite vislumbrar que es posible pasar de plano material al espiritual o viceversa. Un ejemplo que nos puede ayudar entender esta verdad sería el de una hélice, la cual al principio veríamos estática con sus aspas palpables y densas que nos permiten tocarla y ubicarla. Si la hacemos girar constantemente vamos aumentando su velocidad de giro hasta límites casi imaginarios, podríamos observar, que al comienzo sus aspas son plenamente visibles y comienza producir un sonido o ruido de tono grave. A medida que la vibración aumentando, el sonido se va haciendo más sutil hasta que llega un momento en el que no escuchamos nada, ya que gradualmente con el incremento de la velocidad o rata vibratoria vamos pasando por toda la escala musical incluyendo los suprasonidos, los cuales no son captados por el oído humano. Sin embargo, vemos algo que se mueve hasta el punto de desaparecer de nuestra vista material y comienza surgir un color rojo oscuro. A medida que la velocidad aumenta se va tornando en un rojo brillante que pasa posteriormente al naranja, de este al amarillo, del amarillo al verde, luego al azul y posteriormente al violeta, hasta que de pronto se vuelve blanco y entramos en la escala de los supracolores, el ultravioleta y todas las demás tonalidades no captadas por nosotros físicamente. Con la física experimental se nos dice que cuando un cuerpo llega a superar la velocidad de la luz, este se descompone, lo que pasa es que entra en una dimensión de vibración mayor. Ahora bien. Por medio de la ley de vibración podemos entender los diferentes grados a nivel dimensional; en la tercera dimensión se manifiesta el plano físico; en la cuarta dimensión está la otra parte de ese plano, allí la vibración es mayor, es por ello que los seres desencarnados no son percibidos por nuestros ojos físicos, ya que ellos se encuentran aquí mismo, solo que vibrando más alto. Si nos adentramos en el mundo de la quinta dimensión, las cosas serán mucho más brillantes, su vibración será tan elevada que es imperceptible para nosotros y la luz de esos planos es tan alta, tanto a nivel de calor y luminosidad, que nosotros con esta débil material en la cual estamos sosteniendo nuestros espíritus, nos quemaríamos y no podríamos soportar ni resistir su radiación. Es por ello que los seres que moran en las altas esferas no descienden al plano físico en forma directa, ya que podrían ocasionar un caos. Por medio de esta ley y con la aplicación consciente del mecanismo de la ley de correspondencia, podremos nosotros elevar nuestra rata vibratoria, lo que nos permitirá dirigirnos junto con la tierra a estratos de mayor vibración (un vez se den los cambios definitivos de la era de piscis a acuario); para ello hemos de densificar nuestra materia, hemos de limpiar nuestro cuerpo físico, limpiar nuestras células, eliminar toda serie de toxinas, limpiar nuestros vehículos sutiles para ponernos a tono con la nueva vibración de acuerdo al estrato dimensional en el cual el planeta se está adentrando en esta nueva era. De esta manera, podremos manifestarnos como hombres luz o superhombres. Si nosotros polarizamos nuestra mente en una alta vibración, las bajas vibraciones no nos afectarán. Esto demuestra claramente que lo que yo siento no depende de lo que piensen los demás sino de lo que yo mismo pienso. Entonces no podemos echarle la culpa a nadie si nos sentimos mal, si tenemos preocupaciones o dolores, ya que todo esto lo hemos ocasionado nosotros mismos a través de manejo inadecuado o adecuado de nuestro libre albedrío o voluntad.

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