Ley de polaridad

El principio o ley de polaridad nos dice que: “todo tiene su par de opuestos, todo es dual, todo tiene dos polos, los semejantes y los antagónicos son lo mismo, los opuestos son idénticos, pero diferentes en grado, los extremos se tocan”. La ley de polaridad explica que lo que separa a cosas diametralmente opuestas es solamente cuestión de grados y afirma que todo par de puestos pueden reconciliarse mediante la aplicación de este principio, el cual ha servido de punto de partida para grandes avances de la ciencia y que nos ha llevado a comprender como todo movimiento es un todo, o sea el resultado de dos fuerzas contrarias: una centrifuga y otra centrípeta. Veamos cómo se manifiesta esta ley en los diferentes planos: por ejemplo en el plano físico, podremos ver que el calor y el frío aunque parecen ser dos cosas diferentes son realmente una misma temperatura expresada en diferentes grados de una misma escala térmica. Lo que nos permite conocer el calor es la existencia del frío y viceversa; lo mismo nos permite apreciar como existe lo negro y lo blanco, la luz y las tinieblas, lo grande y lo pequeño. Cuando se dice que toda verdad es relativa, o que las verdades son semiverdades es por la razón de que nada es definitivo; tenemos el caso de la oscuridad y la claridad: si partimos de la oscuridad llegará un momento en el que poco a poco irá penetrando la luz y tendremos un momento en que no sabemos si hay oscuridad o claridad pues habrá penumbra y si seguimos ascendiendo en grados de luz llegara un momento en que donde teníamos oscuridad terminará por haber claridad, de tal modo que lo que estaba oscuro era susceptible de ser transformado; por lo tanto, esa oscuridad no era verdad definitiva sino una verdad a medias. Jamás existe la oscuridad total, ya que siempre dentro del átomo hay un centro que es luz, aunque no sea percibido por nuestros ojos, o sea que dentro de la oscuridad habita la luz. Otro ejemplo podría ser el viajar con rumbo norte: si avanzamos y avanzamos llegará un momento en el que estaremos viajando rumbo sur. En el plano mental también podemos observar este principio: es así como encontramos que el amor y el odio parecen dos sentimientos opuestos, totalmente irreconciliables, pero aplicando el principio de polaridad, encontraremos que no existe un amor absoluto ni un odio absoluto y que el amor mismo puede transmutarse en odio o bien suceder al contrario. Un hombre temeroso puede pasar a lo largo de una línea de miedo, y con determinación llegar a un estado de valentía-heroísmo. Un individuo perezoso puede por medio de grados de voluntad llegar a ser muy activo o también puede darse lo contrario. El espíritu y la materia son polos de la misma cosa, siendo los estados intermedios solamente diferentes grados vibratorios. Todo es cuestión de grados y de acuerdo con ello se clasifican en positivos y negativos; es así como el amor es positivo y el odio negativo; la fe es positiva y el miedo negativo. La práctica de este principio nos facilita comprender mejor nuestros estados mentales, así como los de los demás y nos prueba que estos son únicamente diferencias de grados, los cuales podemos elevar por medio de nuestras vibraciones interiores a voluntad y hacernos dueños de esos grados en lugar de ser sus servidores. Igualmente, por medio del uso adecuado de la ley podremos ayudar a otros inteligentemente, polarizando situaciones, pero antes debemos adquirir el arte y el poder de polarizamos a nosotros mismos, ya que de otra manera no podremos polarizar otros ambientes, personas o cosas, hay que comenzar por uno mismo.

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